Su territorio llega
hasta el tejido de alambre.
Ahí sacó yuyos
abonó la tierra
crió nietos,
nunca hizo caso de cierta molestia
entre dos costillas.
Cuando el médico preguntó,
Amelia pensó en otra cosa, en
la época de lluvias.
Él fue insistente.
Ella se negó.
Con alguien así no se puede hablar
y para qué.
Riega el níspero.
El jardín está inmóvil a su alrededor.
Es raro: nubes cargadas
y ningún rastro de tormenta.
eichmann (aún) vive en jerusalén
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El siguiente texto es parte del libro *Palestina: Anatomía de un*
genocidio, cuyo prólogo puede consultarse en el sitio de Tinta Limón
ediciones, que lo ...
Hace 3 semanas