Dibujaste una sirena,
su pelo largo,
escamas,
los ojos de caracol vacíos.
Hay un castillo en la arena.
También, otras cosas
sumergidas.
Te vas.
El sol tiembla.
Alguien grita.
La tarde es la más bella del mundo.
ludueña
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Para muchos de los que llegaron a estudiar a Rosario a principios de lo 80
y habitaban el centro o las zonas cercanas a las facultades, el desborde
del a...
Hace 4 días
me gusta mucho este poema, Ivana
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